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Efectos de la luz UV e infrarroja en el cannabis

Luz ultravioleta (UV-A y UV-B)

UV-A (315–400 nm): estimula la producción de compuestos secundarios como terpenos y flavonoides. Sin embargo, los estudios indican que el UV-A por sí solo no aumenta significativamente los niveles de THC.

UV-B (280–315 nm): puede inducir respuestas de estrés que estimulan la producción de cannabinoides. La evidencia es inconsistente: algunos estudios muestran beneficios, mientras otros reportan retraso en el crecimiento y menor rendimiento.

Fuentes:

Luz infrarroja (Far-Red, 730 nm)

Far-Red (700–750 nm): influye en la fotomorfogénesis a través del sistema de fitocromos. Puede promover la floración al simular el inicio de la noche. Usar Far-Red tras el ciclo de luz puede acortar el tiempo de floración.

Fuentes:

Longitudes de onda y fases recomendadas

Espectro Longitud de onda (nm) Fase recomendada Efecto
UV-B 280–315 Floración tardía Estimula la producción de cannabinoides
UV-A 315–400 Vegetativa y floración Mejora los compuestos secundarios
Far-Red 700–750 Transición a floración Inicia o acelera la floración

Duración e integración al fotoperiodo

Fuente adicional: Migrolight UV Series

Chips LED recomendados

LEDs UV

LEDs Far-Red

Módulos combinados

Chips ineficaces o no recomendados

Riesgos de exposición continua

Estrés lumínico y formación de hermafroditas

Errores en el control de luz pueden inducir hermafroditismo, especialmente en genéticas feminizadas:

Recomendación: usar temporizadores automáticos.


Fuentes

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